Contigo Aprendí

Contigo Aprendí

Donde hay una empresa de éxito, alguien tomó alguna vez una decisión valiente. El pensamiento corresponde a Peter Drucker, un abogado y tratadista austríaco, considerado el mayor filósofo de la administración en el siglo XX y reconocido como padre de la sociedad del conocimiento. Viene ahora esta idea a nuestra cabeza; ahora que es la hora de evocar los 18 años de vida de Docor Comunicación, recién cumplidos.  ¿Era valor lo de aquellos días…? Difícil saberlo. Porque temblaban el pulso y las rodillas a cada paso, sí;  pero también porque una relámpago de satisfacción recorría la empresa (en realidad la empresa era primero la persona, Alvaro Ortega Altuna solo…) cada vez que lograba hacerse escuchar, cada vez que una puerta se abría. Ya desde aquellos tiempos contigo aprendí, como diría cantando Armando Manzanero, el legendario artista mexicano. ¡Ay, México! Más tarde volaremos hacia allí…

Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar. A lo largo de estos 18 años, Docor Comunicación no ha hecho otra cosas que levantarse y sentarse, sin miedo para decir lo que se piensa y sin que doliesen prendas a la hora de rectificar si alguien (un cliente o un amigo, que al fin y al cabo son la misma cosa…) nos hacía ver cuál era el rumbo correcto. Valiente es aquel que tiene miedo pero que enfrenta y supera sus miedos. Aquel que no le teme a nada es un irresponsable. Sigue leyendo

Professional Match

Hoy ha sido mi primer contacto con la profesión de periodista. Yo me esperaba el típico día de oficina, con ordenadores, buscando noticias en Internet, etc. Pero cuál ha sido mi sorpresa cuando Jon, mi compañero por un día, me dice que casi todo el trabajo es en la calle. Como si quisiera demostrarlo, todo el día de un lado para otro: primero, una visita por la oficina de Docor Comunicación, y a la calle; un encuentro con un cliente para marcar la estrategia sobre cómo comunicar uno de sus productos, otro con Asier Muniategi, presidente de la Cámara del Libro de Bizkaia; una comida y una entrevista con Manuel de Gotor, un gurú de la moda masculina, que vendrá a Bilbao a presentar la Bilbao Europe Fashion Week; y por la tarde, acudimos a la inauguración de una papelería, justo antes de salir para la sede del periódico Deia.

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Al contrario de lo que podría pensar al principio, ha sido un día repleto de experimentos y extremadamente productivo. Como me ha dicho Jon, el día a día del periodista es variado y, sobre todo, distinto de un día para otro.

Ha sido una experiencia muy enriquecedora, que me ha ayudado a abrir la mente y plantearme otros objetivos para mi futuro. He tenido la oportunidad de disfrutar de la belleza de esta profesión al lado de uno de los mejores.

El autor es: 

Iñigo Fernández de Lucio, estudiante de 16 años del colegio vizcaíno Munabe, dentro de su participación en el programa ‘Profesional Match‘. Esta iniciativa es un programa educativo de orientación profesional cuya finalidad es facilitar a los estudiantes de Bachillerato un conocimiento real del mundo laboral. Así, cada alumno acompaña a un profesional relacionado con el campo laboral que despierta su interés (en este caso, el periodismo) a lo largo de un día entero. Por medio de esta experiencia personal, los jóvenes tienen la ocasión de descubrir las oportunidades y realidades de un sector laboral en concreto. El programa es una iniciativa sin ánimo de lucro organizada por Northwood Coaching en colaboración con Alumni-Universidad de Navarra.

Nuevas técnicas de Marketing en un mundo necesitado

Mi semana transcurría plácida entre fogones de Twitter y sartenes de Facebook cuando, de repente,  un misterio se cernió sobre Bilbao cual noticia catastrófica o brillante haz de luz en la oscuridad de la ciudad. Whattsapp, Facebook, Twitter, RSS y noticiarios aclamaban. Un huevo gigante que al parecer había plantado un animal gigante, apareció sobre un coche cerca de Docor, destrozándolo al caer.

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La noticia como pólvora ardiendo recorría las redes, y nuestro afán por saber más, rompía  nuestras vestiduras,  escudriñando las noticias por si alguien sabía “qué demonios era aquello”.

Por supuesto, como Bilbao no es capital de algún estado de USA, ni forma parte de del Hollywood cineasta, supimos rápidamente que formaba parte de una acción de marketing de calle o street marketing anglosajón pero, queríamos saber más.

Tras unos instantes de presión periodística, la foto y los comentarios en Twitter del huevo, fueron sustituidas por otra imagen aún más sorprendente. ¡Le habían puesto una multa al coche! Habían sacado una foto y la habían publicado en los diarios.

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Esos geniales y a su vez muy capaces municipales de Bilbao, habían visto lo mismo que nosotros, se habían parado a investigar y aun no encontrando la bestia gigante o agencia que había lanzado el huevo a la calle, pusieron una multa al coche que había sufrido tal envite por estar aparcado en la parada de autobús. Eso nosotros no lo vimos.

Según los expertos, estas acciones en Bilbao poco conocidas, están rompiendo la tranquilidad de las ciudades, llenando de color éstas con astucia y creatividad.

Hoy en día, caminamos por las calles de las ciudades españolas, con los ojos pegados al móvil y no caemos en la sensación que producen éstas acciones de un marketing que los amigos norteamericanos que antes mencionaba ya usan con desdén y que aquí aún no rompen la naturalidad de un agente, que vive por y para la seguridad del ciudadano del Botxo.

Hoy en día, las agencias de comunicación, publicidad y demás, trabajamos por ofrecer a nuestros clientes ese punto de impacto que provoque al potencial cliente una duda razonable que atraiga tráfico.

Nosotros seguiremos analizando las redes, paseando por periódicos, jornadas, congresos y reuniones. Seguiremos analizando las posibilidades de nuestros clientes y ¿Por qué no? Trabajando acciones de marketing que puedan ayudarles.

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Por cierto, al parecer el dinosaurio del Sherpa Summit que se celebra en Bilbao el 23 de Mayo, fue quien puso el huevo gigante y seguramente en la campaña tendrá que añadirse un pequeño presupuesto para pagar multas. De ahí han salido unos personajes que han sido sembrados por todo Bilbao.

Con todo, nos surge una duda: ¿Es el problema con la multa un hecho intencionado o no? Por un lado, podría tratarse de un simple error de producción o podría tratarse de una estrategia que en última instancia buscase un añadido de promoción por apariciones en medios a través de una polémica. Hay quienes defienden que no existe la mala publicidad, sino que mientras se hable de uno mismo, el objetivo está cumplido.

¿Será este un caso de esos?

Sin Palabras

El silencio es el enemigo público número uno de la comunicación. La vieja sentencia, siendo aún vigente aunque sin tanta rotundidad, ha perdido vigencia. Hay imágenes que dicen más que mil palabras y silencios elocuentes, que hablan por los codos. Sin palabras hay mucho que decir. Donde hoy se atrinchera el enemigo de la profesión no es tras esa barricada, más o menos fácil de rebasar con los resortes y recursos del oficio. El problema surge cuando es al periodista a quien le dejan sin palabras, mudo y ciego testigo de cuánto se dice o sucede.

Cada día ocurre con más frecuencia. Políticos, directivos, gentes del deporte… Toda una legión de protagonistas que reclaman, como si fuese un derecho propio, su lugar en la tierra de los medios. Y no siendo suficiente esa desmesura –no corresponde al actor escoger el reparto del día…–, imponen las condiciones en el campo de maniobras: ruedas de prensa donde no se aceptan preguntas (¿para qué entonces?); entrevistas con las preguntas pactadas para mayor gloria del entrevistado; informaciones malintencionadas cuya publicación o emisión se impone con mano de hierro, cual capataz; duros reproches (incluso poniéndole en  riesgo laboral al periodista afectado bajo la amenaza de retirar tal o cual campaña de publicidad si no hay represalias contra él) cuando una “información no gusta”, aun siendo cierta; revisiones exhaustivas de cuanto se va a publicar o emitir con secas advertencias (el “a ver qué cuentas” que tanto duele…), tanto por parte de cuerpos extraños de la redacción como por los propios jefes; jornadas interminables a la espera de que alguien decida, a última hora, “esto no” sin valorar la pertinencia del tema o las horas de trabajo acumuladas en ese “esto”.

No hablo de nada ajeno al viejo oficio de periodista de hoy, vilipendiado por quienes llaman a su puerta (“cosas de periodistas”, dicen,  como si fuese un mantra de la tergiversación, quienes han acudido a ellos con oscuros intereses, usando el crédito del profesional como escudo de sus desmanes…);  maltratado con salarios míseros (nada que objetar a estas alturas, cuando media humanidad se ha equiparado…) y tachado de carroñero por una sociedad poblada de buitres que esperan su dosis diaria de alimento.

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 ¿En nombre de quién hablo? De una legión oscura y silenciosa de trabajadores que ven y callan cuando no debieran hacerlo. No es ese su oficio. Sería fácil gritarles ¡rebelaos! Tan fácil como injusto, cuando el yugo les aprieta, cuando cada día son más gruesas las cadenas. Aquellas que le atan a un puesto de trabajo en el aire y frente al que está prohibido discrepar; cuando son ellos los responsables de sus actos, por mucho que la ley les ampare y obligue al medio a su defensa (lo hará, pero en la inmensa mayoría de los casos habrá una represalia posterior…), cuando otros compañeros aceptan sin chistar las reglas del juego y les miran como a locos si se les ocurre reivindicar un mundo nuevo. Debieran, debiéramos, rebelarnos. Marcharnos cuando nos mandan callar, callarnos cuando nos ordenan hablar, denunciar lo denunciable. Dignificar esta profesión que es de todos.

¿Qué ha pasado? Hoy reinan las maquinitas que hipnotizan al profesional. Basta un móvil de última generación, una PDA, una Tablet o cualquier otra herramienta tecnológica para hipnotizar a los nuevos profesionales, jóvenes (cobran menos) y cautivos de ese mundo tecnológico. Se ha atrofiado (me niego a escribir que se haya perdido) el olfato periodístico, esa intuición que te lleva a detectar una buena historia. La independencia se ha convertido en un término para titulares y no en una reivindicación propia del oficio; el criterio duerme en el fondo de un cajón.

Ya sé que suena a chino mandarín pero es necesario que el periodismo mantenga el compromiso con la sociedad. Este oficio se inventó para acompañar los sueños de libertad del hombre. El periodismo no tiene sentido si no se ejerce como administrador de un derecho ciudadano. Y son ustedes, las personas que hoy pasan por aquí y se han detenido a leer; son ustedes, quienes tienen que exigirnos. Somos, debiéramos serlo, la voz de la conciencia pública y no deben permitir que se apague. Pídannos, exíjannos. Puestos al habla con el periodismo de este tiempo el discurso estremece: la empresa, el 2.0, las tecnologías avanzadas. El periodismo es la calle, con sus grandezas y sus miserias. Y la calle son ustedes.

Comunicación Solidaria

Recientemente he aprendido un valor más que posee la comunicación.  Como bien han ido apuntando mis compañeros en sus respectivos post, darse a conocer es quizás la herramienta más importante de una empresa, institución, negocio, etc, porque por muy buen servicio que ofrezcas, si no lo sacas a la luz, es como si no lo tuvieras. No quiero parecer brusco, pero así lo siento.

Esta cualidad de notoriedad en la sociedad es una de las muchas y buenas cualidades que otorga una comunicación bien hecha. Y ahora, si me lo permitís,  añado a mi lista un atributo más: La solidaridad.

Calculo que desde hace más o menos medio año,  con frecuencia, los medios de comunicación sacan a la luz casos de niñ@s enferm@s por alguna patología cuyo tratamiento está al alcance de gentes con grandes cuentas corrientes.

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Me encantan este tipo de informaciones porque ayudan y consiguen hacer mella en los corazones de cientos de voluntarios que, sensibilizados con la causa, donan una cantidad de dinero para sufragar los costes de un determinado tratamiento. En una ocasión, un allegado me insinuó que las familias que “utilizan” a los medios para este tipo de fines eran unos oportunistas. Yo le dije: Ni son oportunistas, ni utilizan a los medios.

No se dio cuenta del valor de la comunicación. Una comunicación bien hecha, con cariño, y responsabilidad, puede ayudar, y mucho, a una persona con problemas. Comunicación solidaria. Un pasito más en comunicación.

Y lo digo por propia experiencia. Estas pasadas navidades ayudamos a Garikoitz, un niño de Barakaldo (Bizkaia) que sufrió un ictus y necesita dinero para ser tratado en una clínica especializada de Galicia. Los medios de comunicación asistieron a nuestra llamada y le dimos esa notoriedad que la familia del pequeño Garikoitz necesitaba.

Trabajar para ayudar. Dos palabras que pocas veces van de la mano y que la magia de la comunicación se encarga de unir.

Implicación en el proyecto

En el ámbito de la comunicación sanitaria es común encontrar tres tipos de actitud de los profesionales sanitarios a la hora de relacionarse con los medios de comunicación. Por un lado, se encuentran aquellos profesionales sanitarios proactivos, que se sienten a gusto hablando con los periodistas y que les gusta aparecer en los medios de comunicación.

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Comunicar con la cabeza; llegar al corazón

Aunque a algunos pueda parecerles una actividad menor dentro de la gestión empresarial, la comunicación es un elemento clave para el desarrollo de las empresas e instituciones. Gestionar la percepción que las diferentes audiencias tienen de nuestra organización es una tarea que a menudo posponemos asfixiados por el día a día o convencidos de que no aporta nada a nuestro negocio. Tal vez sea el momento de empezar a cambiar ese hábito y empezar a aplicar un sencillo decálogo que nos ayude a emprender los primeros pasos para construir a medio plazo el perfil de nuestra empresa:

  1. Ante todo, planificación. La comunicación no se puede improvisar. Como la mayoría de actividades empresariales precisa de un conocimiento previo; de un plan de acción que sea flexible y adaptable; y, obviamente, de los recursos adecuados. La comunicación es una herramienta al servicio del negocio y no al revés. Sigue leyendo

¿A qué viene eso de las estrategias de marketing digital y la analítica web?

Desde hace un tiempo Docor Comunicación ha plantado una nueva semilla, Docor Social Media. Esta semilla, en la que por cierto un servidor colabora llevando algún cliente, actualmente está germinando. Este proceso de crecimiento en datos de clientes no es de gran relevancia, pero vamos poco a poco y el camino, como dicen los entendidos, se hace andando, y nosotros erre que erre, andamos.

Es arduo, muchas horas de ordenador, muchos conocimientos puestos sobre la mesa y poco tiempo para reaccionar porque este mundo anda, y muy rápido.

La rapidez con la que camina nos hace plantearnos nuevos retos, y hoy os voy a hablar de uno de ellos:

La analítica web

Se trata en términos coloquiales, de contabilizar de diferentes maneras el número de personas que entra en tu web o blog. Y digo en palabras coloquiales porque hay un sinfín de términos que no entraremos a comentar, pero que harán del análisis de tu web poco más que una odisea.

Hasta ahora para saber si tenías éxito en tu negocio resultaba sencillo: más vendías, más ganabas. Hoy en día sigue igual, pero, con una excepción. Todos tenemos sed de reconocimiento por naturaleza, y hoy el reconocimiento empresarial hace que vendas más aún y ganes en proporción, o eso dicen. Lo que nos lleva a Internet y al famoso 2.0.

Internet es, a los ojos de todos, el presente y futuro de la comunicación empresarial, hoy ya no basta con hacer un anuncio bonito y ponerlo en tu televisor. Hoy hay que publicarlo en YouTube, que se hable de él en Twitter o Facebook y que la gente entre a tu web a verlo.

Pues de esto se encarga la analítica web.

Hay una herramienta ideal para esta acción de controlar: quien, cómo, dónde y a que horas o desde donde entran en tu web, y lo que quizá sea lo más importante: ¿Por qué?

Esta herramienta, Google Analytics, funciona de una “sencilla manera”: sólo necesitas una cuenta de gmail, un código que te dan en la página para pegar en tu web y mucha paciencia, además de nociones de programación web.

Al registrarte en Google Analytics, y pegar el código, tendremos acceso a múltiples variables que analizarán la repercusión de tu marca desde tu web: ¿desde donde se conectan?, ¿qué navegador usan?, ¿a qué hora lo hacen?… todos los usuarios de tu web. Pero eso es sencillo en Analytics, diréis. Pues sí, pero no sólo podemos hacer eso.

Imaginemos un supuesto: Enviamos un newsletter a toda una lista de seguidores nuestros de Facebook, en este newsletter ponemos un enlace (preparado) que nos llevará a una sección de nuestra web. Analytics no sólo guarda a cuántos de los que enviaste el newsletter les ha gustado y han entrado en tu web, sino que, además, detecta si vienen desde el newsletter, desde tu Facebook o desde el banner que tú, carpintero de armarios, publicaste en la web de barnices y pinturas donde entra la mayoría de tu público objetivo. Y así puedes analizar,si tiene buena repercusión tu inversión o si es mejor cambiar el banner de sitio web.

Google Analytics crea informes de un gran número de métricas: ciudad desde donde se conectan, país,  idioma, que página de tu web tiene mayor repercusión, dónde es mejor colocar una u otra foto o artículo dentro de tu blog. E incluso si tienes una tienda on-line, podemos darle valor a los artículos que vendes y cada vez que se abre la página de venta de artículo, controlar el ingreso de dinero que tienes por artículo.

Por supuesto Google permite certificarse en Google Analytics después de abonar una módica cantidad y pasar un examen de 70 preguntas. Esto último, hay que trabajárselo un poco más.

Habrá quien diga, ¿Para qué sirve esto?

Esto sirve para saber quién es tu público objetivo, y muchas métricas de éste, desde navegador que usa hasta qué páginas le gustan de tu web más o menos. Qué artículos, productos o servicios, además de un sinfín de datos que serán muy útiles para el marketing de la empresa.

En la parte 2.0

Docor Comunicación está apostando con todas sus ganas. Desde Docor Social Media, 2.0 de la organización, estamos trabajando por aparecer más en la vida de la comunidad internauta. Docor Comunicación se esfuerza por publicar contenido actual sobre temas que conocemos bastante bien, desde nuestra experiencia en el sector sanitario.

Como agencia de comunicación, seguimos una estrategia 2.0 trabajada y muy interesante para comunicarnos con nuestros amigos y clientes. Así, en nuestro perfil de Twitter, nuestra forma más prolífica de comunicarnos con nuestros seguidores, fans, amigos y colaboradores o clientes, nos esforzamos en publicar a diario noticias del sector, así como acercar a nuestro público objetivo noticias y notas de prensa relacionadas con la actividad de nuestra empresa y nuestros clientes.

Imagen de Teléfono de vasos

En nuestra Fan page de Facebook, publicamos notas de prensa, noticias y actualizaciones de nuestra experiencia diaria. En esta nueva era de Docor, con Docor Social Media, contamos con la herramientas y las manos para llevar a cabo una estrategia de comunicación no sólo 2.0, sino global, para ello defendemos el I+D+I+C(omunicación) en nuestros valores. Mantener el contacto directo con nuestra comunidad de seguidores y clientes es nuestra ayuda para seguir creciendo y seguir ofreciendo servicios de vanguardia e innovación.

Con este Blog, la gente que hay detrás de Docor Comunicación establece una responsabilidad de comunicación más avanzada, publicando comentarios sobre los temas de actualidad que manejamos e intentando así, llegar como personas a otras personas.

Seguidnos en Twitter, Google+, Facebook o Linkedin y allí estaremos encantados de conocer vuestras necesidades de comunicación.

La identidad virtual de la empresa (II): Cinco preguntas antes de bañarse en redes sociales

Una parte del mundo empresarial, sobre todo en la Pyme, observa el mundo del social media con una perspectiva parecida al primer baño del verano (al menos en las aguas norteñas del Cantábrico desde donde escribo): saben que probablemente al principio el agua estará fría y barruntan el mejor método para meterse. También saben que, más tarde o más temprano, tendrán que internarse en las aguas, ya que la gran mayoría de los bañistas lo están haciendo o piensan hacerlo en un futuro cercano. Y quedarse a merced del sol en la arena durante horas, sin refrescarse, puede no ser la mejor de las opciones (incluso en este Cantábrico donde el verano y el calor son algo caprichosos).

Finalmente, adivinando que pronto se acostumbrarán a la temperatura y el remojón se convertirá en una buena experiencia, caminan hasta una orilla lamida por las olas, de arena plana y mojada, y contemplan el rebozo de salitre. ¿Está su empresa preparada para entrar? Hágase antes cinco preguntas:

  1. ¿Por qué quiero meterme? Plantéese qué pretende conseguir: un incremento de ventas, mayor visibilidad para su trabajo, un acercamiento a sus clientes o nuevos contactos profesionales, por ejemplo. O una combinación de todo ello. El punto es que, igual que en el marketing tradicional, es necesario determinar muy bien los objetivos para delinear una u otra estrategia, aquí también deberá hacerlo. Ir pa’ná es tontería, que decía aquel.
  2. ¿Dónde me conviene estar? Cada minuto nacen virtualmente nuevas plataformas sociales en la red, cada una con sus propias características. Clavar una pica en cada uno de esos Flandes puede resultar agotador y poco productivo. No divida esfuerzos. Identifique las diferentes redes y sus características, y céntrese en las que mejor se acomoden a su actividad, tipo de empresa y objetivos. Para no fallar, comience por las tres grandes: Facebook, Twitter y LinkedIn.
  3. ¿Necesito una nueva web o un blog? Una de las cosas que harán las redes por su empresa es derivar tráfico a su página en Internet, así que convendría que ésta corriese pareja al ritmo de los tiempos, por decirlo de alguna manera. Aunque las redes forman parte también de la doctrina McLuhan –“el medio es el mensaje”- y son vehículos de comunicación totalmente equipados, un blog o un gestor de contenidos web le ayudarán a ofrecer contenido propio –esmérese en hacerlo de calidad y dotarlo de utilidad- que le reportará un alza en la atención sobre su identidad virtual y en la posición que ocupa en su sector.
  4. ¿Debo completarlo con otras técnicas? No lo descarte. Hay vida más allá del banner publicitario, y el marketing online puede hacer que su imagen 2.0 cabalgue a lomos de un veloz alazán por las praderas digitales. Tanto la publicidad en redes –Facebook, por ejemplo-, como los anuncios patrocinados de Google o la optimización de su página web para motores de búsqueda pueden convertirse en grandes aliados.
  5. ¿Cómo lo hago? Como todo en la vida, hay dos opciones: puede hacerlo usted mismo o recurrir a un profesional. Si opta por el do-it-yourself, sea curioso e investigue online las tendencias del social media, un magma en constante ebullición. No está de más tomar algún curso; manos a la obra y suerte. Y si decide optar por un profesional, dado que confía más en su experiencia o si la actividad empresarial absorbe por completo su tiempo, elíjalo bien. Busque alguien que sepa tanto de redes y herramientas digitales como de marketing y comunicación. Sobre todo –muy importante- explíquele bien lo que quiere, déjese aconsejar, y enséñele perfectamente quién es usted y lo que hace su empresa.

Que tenga un buen baño. Seguiremos hablando.

Formar e informar

Éste ha sido y es uno de los lemas que más nos aplicamos en Docor Comunicación. Cuando lo esgrimimos, en no pocas ocasiones surge el debate sobre si esas dos funciones de la comunicación se deben aplicar al trabajo de una agencia como la nuestra. Un debate interesante.

En este caso, como profesional de las relaciones públicas, lo tengo muy claro. Nuestro primer deber como publirrelacionistas es proporcionar a nuestros públicos información, debidamente contrastada, veraz, ética y que contribuya al mejor entendimiento de nuestro cliente con sus públicos.

Sin embargo, y esto es una opinión personal, creo que tenemos una especie de responsabilidad en, a la vez, formar a los destinatarios —instrumentales o finales— de nuestros mensajes. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que nuestros contenidos contribuyen a la formación de la opinión pública y, por lo tanto, influyen en la conformación de la cultura popular. Por lo tanto, contribuir a la mejora de la cultura es algo que, si no es una obligación, si es algo muy recomendable y, moralmente, para muchos, un deber. Se puede llegar a pensar que es una especie de acción de “responsabilidad social informativa” que la agencia de comunicación tiene con la sociedad.

Pero esto no acaba aquí. Todos recordamos el famoso eslogan “informar, formar y entretener”. Entonces, ¿qué pasa con el entretenimiento?

Quizá lo más habitual en acciones con medios de comunicación es la difusión neutra, limpia, “aséptica” de mensajes; como los teletipos de las agencias de noticias en el caso de la información escrita. Aunque a nadie se le escapan las virtudes del entretenimiento para la difusión de mensajes. No se puede olvidar que las relaciones públicas se orientan en muchas ocasiones a la comunicación persuasiva de masas y, en este sentido, el entretenimiento es una herramienta demasiado valiosa como para dejarla de soslayo. ¿Alguna vez se ha fijado en que muchas veces la mejor forma en la que los niños aprenden algo es a través del juego (entretenimiento)? Por algo será.

Así pues, para mí, “formar e informar”, sí; y “entretener”, siempre que sea aconsejable.

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