Testigos de un nuevo tiempo

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Lo dijo Albert Camus, uno de los hombres del siglo XX que más capacidad tuvo para leer e interpretar el hondón del alma humana: una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala. En semejante mundo en el que todo se cuenta, el arma más accesible y a la vez más mortal es la divulgación, la información gritada a los cuatro vientos. Viene al caso esta reflexión ahora que los testigos del nuevo mundo que se avecina se ven condenados a la contemplación de los horrores y los prodigios a partes iguales; de los fabulosos adelantos científicos y tecnológicos del siglo XXI y de las grandes masacres del terrorismo de nuestro tiempo, ciego y voraz como una alimaña salvaje, que usa la sangre como propagadora del miedo.

¿Contarlo o no contarlo? ¿Señalarles con el dedo acusador como culpables o hacer oídos sordos a las explosiones de odio que anuncian su llegada para minimizar sus efectos propagandísticos; usar los altavoces de los medios como elemento identificador o callar cualquier atisbo de información que pueda dar pistas a los terroristas…? Estas y otros cientos de preguntas que flotan en la calle alrededor de la comunicación y el qué hacer y cómo son cuestiones que se arrojan a los profesionales que manejan material sensible e inflamable: el conocimiento. Sigue leyendo

La mirada

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 “Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada”.

( Antoine de Saint-Exupery )

La comunicación es lo que se cuenta y lo que no, lo que se ve y las entre sombras; lo palpable y lo intangible; las delicias de los casos de éxito que se saborean y los amargores que han de endulzarse con otras informaciones que tapen los errores y desvíen la atención. La comunicación requiere los cinco sentidos en activo, los cuatro puntos cardinales, la brújula que orienta a las empresas hacia un futuro más halagüeño. Más allá de las necesidades puntuales a las que aspire a dar cobertura cualquier acción de comunicación, el objetivo prioritario de una buena comunicación del siglo XXI recrea una escena del deporte: la necesidad de hacerse con el centro de la escena al viejo estilo, qué sé yo, de Mohammed Ali. Así  como el boxeador se adueña y conoce el corazón del cuadrilátero, así la comunicación ha de dominar el entorno para buscar el punto donde hacerse más fuerte.Todo ello se articula a través de la mirada, eje central de la comunicación.  Sigue leyendo

La pasión del alpinista

Se diría que por aquellos días el escritor latinoamericano Gabriel García Márquez se había convertido en una estatua de oro. A su paso, la gente le detenía para tocarle, para pasarle la mano por el lomo. Gabriel tenía el don de la clarividencia y la inmediatez, dos cualidades que le nacieron como periodista. Así que en una cena, rodeado de gente que ansiaba escucharle la frase del siglo improvisada a bote pronto (a veces ocurre así: la gente demanda la genialidad abierta las 24 horas y sin derecho a cerrar por vacaciones…), el viejo escritor tuvo su desahogo y se confesó.  No, el éxito no se lo deseo a nadie, dijo.  Le sucede a uno lo que a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y cuando llegan, ¿qué hacen? bajar, y tratar de hacerlo discretamente, con la mayor dignidad posible.

La expedición en la que participa Docor Comunicación acaba de hollar cumbre con un más difícil todavía: cruzar un barranco profundo. La garganta se abrió al paso de la organización de dos ruedas de prensa paralelas en tierras vascas en sendos encuentros científicos de máximo nivel: el XXIII Curso de actualización en Psiquiatría y el del I Encuentro Bilbaopraxis Cáncer. La salud mental y el cáncer, uno de los demonios más temidos de nuestro tiempo. Ambas historias ascendieron paralelas, sin entrecruzarse ni interferirse pese a que las dos cordadas eligieron las mismas fechas para la ascensión. Docor Comunicación aportó su grano de arena en ese logro: la experiencia y el conocimiento.

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Lo que cuenta del año

medios de comuniaciónAcaba 2014 con una noticia entre dos aguas, a caballo entre la preocupación y la esperanza: el viejo oficio se muere. ¿Cuál? ¿Qué oficio?, se preguntarán los más hipocondriacos.  Obsérvese que la expresión lleva un adjetivo por delante: viejo. La estructura clásica del periodismo tiene la pintura desconchada, presenta grietas y se sujeta como una antigua ruina romana, una maravilla cuya utilidad ha de valorarse caso por caso. Una lectura clásica de la profesión nos recuerda que lo que queda del año es lo que se cuenta. Esa verdad no se ha destruido, ninguna puede romperse. Pero la verdad necesita que le dé el aire y la luz, precisa de testigos que cuenten lo que ocurre y por qué. Desde Santo Tomás se sabe que hay un mundo que sólo cree en lo que ve, en lo que oye, en lo que toca. Lo invisible no existe.

Qué ocurre y por qué. Esas son las dos preguntas candentes del nuevo periodismo, no entendido como aquel que coronó a Truman Capote como el rey con su novela testimonio A sangre fría y que se definía como “un estilo bastardo que juega a dos bandas, explota la autoridad fáctica del periodismo y crea atmósferas propias de la narrativa”, sino ese otro que obedece a la ley de la urgencia. El primer artículo de este Nuevo Periodismo Bis ordena contar lo que ocurre, no lo que ocurrió. El pasado es viejo. El pasado sirve, eso sí, para contar por qué pasaron las cosas. Esa es la segunda artículo de la ordenanza: explica cómo es posible que algo haya ocurrido. El por qué y sus consecuencias. Una nueva idea subyace: informar sobre lo que pasará mañana, adelantarse a la noticia. Sigue leyendo

Professional Match

Hoy ha sido mi primer contacto con la profesión de periodista. Yo me esperaba el típico día de oficina, con ordenadores, buscando noticias en Internet, etc. Pero cuál ha sido mi sorpresa cuando Jon, mi compañero por un día, me dice que casi todo el trabajo es en la calle. Como si quisiera demostrarlo, todo el día de un lado para otro: primero, una visita por la oficina de Docor Comunicación, y a la calle; un encuentro con un cliente para marcar la estrategia sobre cómo comunicar uno de sus productos, otro con Asier Muniategi, presidente de la Cámara del Libro de Bizkaia; una comida y una entrevista con Manuel de Gotor, un gurú de la moda masculina, que vendrá a Bilbao a presentar la Bilbao Europe Fashion Week; y por la tarde, acudimos a la inauguración de una papelería, justo antes de salir para la sede del periódico Deia.

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Al contrario de lo que podría pensar al principio, ha sido un día repleto de experimentos y extremadamente productivo. Como me ha dicho Jon, el día a día del periodista es variado y, sobre todo, distinto de un día para otro.

Ha sido una experiencia muy enriquecedora, que me ha ayudado a abrir la mente y plantearme otros objetivos para mi futuro. He tenido la oportunidad de disfrutar de la belleza de esta profesión al lado de uno de los mejores.

El autor es: 

Iñigo Fernández de Lucio, estudiante de 16 años del colegio vizcaíno Munabe, dentro de su participación en el programa ‘Profesional Match‘. Esta iniciativa es un programa educativo de orientación profesional cuya finalidad es facilitar a los estudiantes de Bachillerato un conocimiento real del mundo laboral. Así, cada alumno acompaña a un profesional relacionado con el campo laboral que despierta su interés (en este caso, el periodismo) a lo largo de un día entero. Por medio de esta experiencia personal, los jóvenes tienen la ocasión de descubrir las oportunidades y realidades de un sector laboral en concreto. El programa es una iniciativa sin ánimo de lucro organizada por Northwood Coaching en colaboración con Alumni-Universidad de Navarra.

Nuevas técnicas de Marketing en un mundo necesitado

Mi semana transcurría plácida entre fogones de Twitter y sartenes de Facebook cuando, de repente,  un misterio se cernió sobre Bilbao cual noticia catastrófica o brillante haz de luz en la oscuridad de la ciudad. Whattsapp, Facebook, Twitter, RSS y noticiarios aclamaban. Un huevo gigante que al parecer había plantado un animal gigante, apareció sobre un coche cerca de Docor, destrozándolo al caer.

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La noticia como pólvora ardiendo recorría las redes, y nuestro afán por saber más, rompía  nuestras vestiduras,  escudriñando las noticias por si alguien sabía “qué demonios era aquello”.

Por supuesto, como Bilbao no es capital de algún estado de USA, ni forma parte de del Hollywood cineasta, supimos rápidamente que formaba parte de una acción de marketing de calle o street marketing anglosajón pero, queríamos saber más.

Tras unos instantes de presión periodística, la foto y los comentarios en Twitter del huevo, fueron sustituidas por otra imagen aún más sorprendente. ¡Le habían puesto una multa al coche! Habían sacado una foto y la habían publicado en los diarios.

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Esos geniales y a su vez muy capaces municipales de Bilbao, habían visto lo mismo que nosotros, se habían parado a investigar y aun no encontrando la bestia gigante o agencia que había lanzado el huevo a la calle, pusieron una multa al coche que había sufrido tal envite por estar aparcado en la parada de autobús. Eso nosotros no lo vimos.

Según los expertos, estas acciones en Bilbao poco conocidas, están rompiendo la tranquilidad de las ciudades, llenando de color éstas con astucia y creatividad.

Hoy en día, caminamos por las calles de las ciudades españolas, con los ojos pegados al móvil y no caemos en la sensación que producen éstas acciones de un marketing que los amigos norteamericanos que antes mencionaba ya usan con desdén y que aquí aún no rompen la naturalidad de un agente, que vive por y para la seguridad del ciudadano del Botxo.

Hoy en día, las agencias de comunicación, publicidad y demás, trabajamos por ofrecer a nuestros clientes ese punto de impacto que provoque al potencial cliente una duda razonable que atraiga tráfico.

Nosotros seguiremos analizando las redes, paseando por periódicos, jornadas, congresos y reuniones. Seguiremos analizando las posibilidades de nuestros clientes y ¿Por qué no? Trabajando acciones de marketing que puedan ayudarles.

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Por cierto, al parecer el dinosaurio del Sherpa Summit que se celebra en Bilbao el 23 de Mayo, fue quien puso el huevo gigante y seguramente en la campaña tendrá que añadirse un pequeño presupuesto para pagar multas. De ahí han salido unos personajes que han sido sembrados por todo Bilbao.

Con todo, nos surge una duda: ¿Es el problema con la multa un hecho intencionado o no? Por un lado, podría tratarse de un simple error de producción o podría tratarse de una estrategia que en última instancia buscase un añadido de promoción por apariciones en medios a través de una polémica. Hay quienes defienden que no existe la mala publicidad, sino que mientras se hable de uno mismo, el objetivo está cumplido.

¿Será este un caso de esos?

Sin Palabras

El silencio es el enemigo público número uno de la comunicación. La vieja sentencia, siendo aún vigente aunque sin tanta rotundidad, ha perdido vigencia. Hay imágenes que dicen más que mil palabras y silencios elocuentes, que hablan por los codos. Sin palabras hay mucho que decir. Donde hoy se atrinchera el enemigo de la profesión no es tras esa barricada, más o menos fácil de rebasar con los resortes y recursos del oficio. El problema surge cuando es al periodista a quien le dejan sin palabras, mudo y ciego testigo de cuánto se dice o sucede.

Cada día ocurre con más frecuencia. Políticos, directivos, gentes del deporte… Toda una legión de protagonistas que reclaman, como si fuese un derecho propio, su lugar en la tierra de los medios. Y no siendo suficiente esa desmesura –no corresponde al actor escoger el reparto del día…–, imponen las condiciones en el campo de maniobras: ruedas de prensa donde no se aceptan preguntas (¿para qué entonces?); entrevistas con las preguntas pactadas para mayor gloria del entrevistado; informaciones malintencionadas cuya publicación o emisión se impone con mano de hierro, cual capataz; duros reproches (incluso poniéndole en  riesgo laboral al periodista afectado bajo la amenaza de retirar tal o cual campaña de publicidad si no hay represalias contra él) cuando una “información no gusta”, aun siendo cierta; revisiones exhaustivas de cuanto se va a publicar o emitir con secas advertencias (el “a ver qué cuentas” que tanto duele…), tanto por parte de cuerpos extraños de la redacción como por los propios jefes; jornadas interminables a la espera de que alguien decida, a última hora, “esto no” sin valorar la pertinencia del tema o las horas de trabajo acumuladas en ese “esto”.

No hablo de nada ajeno al viejo oficio de periodista de hoy, vilipendiado por quienes llaman a su puerta (“cosas de periodistas”, dicen,  como si fuese un mantra de la tergiversación, quienes han acudido a ellos con oscuros intereses, usando el crédito del profesional como escudo de sus desmanes…);  maltratado con salarios míseros (nada que objetar a estas alturas, cuando media humanidad se ha equiparado…) y tachado de carroñero por una sociedad poblada de buitres que esperan su dosis diaria de alimento.

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 ¿En nombre de quién hablo? De una legión oscura y silenciosa de trabajadores que ven y callan cuando no debieran hacerlo. No es ese su oficio. Sería fácil gritarles ¡rebelaos! Tan fácil como injusto, cuando el yugo les aprieta, cuando cada día son más gruesas las cadenas. Aquellas que le atan a un puesto de trabajo en el aire y frente al que está prohibido discrepar; cuando son ellos los responsables de sus actos, por mucho que la ley les ampare y obligue al medio a su defensa (lo hará, pero en la inmensa mayoría de los casos habrá una represalia posterior…), cuando otros compañeros aceptan sin chistar las reglas del juego y les miran como a locos si se les ocurre reivindicar un mundo nuevo. Debieran, debiéramos, rebelarnos. Marcharnos cuando nos mandan callar, callarnos cuando nos ordenan hablar, denunciar lo denunciable. Dignificar esta profesión que es de todos.

¿Qué ha pasado? Hoy reinan las maquinitas que hipnotizan al profesional. Basta un móvil de última generación, una PDA, una Tablet o cualquier otra herramienta tecnológica para hipnotizar a los nuevos profesionales, jóvenes (cobran menos) y cautivos de ese mundo tecnológico. Se ha atrofiado (me niego a escribir que se haya perdido) el olfato periodístico, esa intuición que te lleva a detectar una buena historia. La independencia se ha convertido en un término para titulares y no en una reivindicación propia del oficio; el criterio duerme en el fondo de un cajón.

Ya sé que suena a chino mandarín pero es necesario que el periodismo mantenga el compromiso con la sociedad. Este oficio se inventó para acompañar los sueños de libertad del hombre. El periodismo no tiene sentido si no se ejerce como administrador de un derecho ciudadano. Y son ustedes, las personas que hoy pasan por aquí y se han detenido a leer; son ustedes, quienes tienen que exigirnos. Somos, debiéramos serlo, la voz de la conciencia pública y no deben permitir que se apague. Pídannos, exíjannos. Puestos al habla con el periodismo de este tiempo el discurso estremece: la empresa, el 2.0, las tecnologías avanzadas. El periodismo es la calle, con sus grandezas y sus miserias. Y la calle son ustedes.

Comunicación Solidaria

Recientemente he aprendido un valor más que posee la comunicación.  Como bien han ido apuntando mis compañeros en sus respectivos post, darse a conocer es quizás la herramienta más importante de una empresa, institución, negocio, etc, porque por muy buen servicio que ofrezcas, si no lo sacas a la luz, es como si no lo tuvieras. No quiero parecer brusco, pero así lo siento.

Esta cualidad de notoriedad en la sociedad es una de las muchas y buenas cualidades que otorga una comunicación bien hecha. Y ahora, si me lo permitís,  añado a mi lista un atributo más: La solidaridad.

Calculo que desde hace más o menos medio año,  con frecuencia, los medios de comunicación sacan a la luz casos de niñ@s enferm@s por alguna patología cuyo tratamiento está al alcance de gentes con grandes cuentas corrientes.

ms3*vía niguelas.org

Me encantan este tipo de informaciones porque ayudan y consiguen hacer mella en los corazones de cientos de voluntarios que, sensibilizados con la causa, donan una cantidad de dinero para sufragar los costes de un determinado tratamiento. En una ocasión, un allegado me insinuó que las familias que “utilizan” a los medios para este tipo de fines eran unos oportunistas. Yo le dije: Ni son oportunistas, ni utilizan a los medios.

No se dio cuenta del valor de la comunicación. Una comunicación bien hecha, con cariño, y responsabilidad, puede ayudar, y mucho, a una persona con problemas. Comunicación solidaria. Un pasito más en comunicación.

Y lo digo por propia experiencia. Estas pasadas navidades ayudamos a Garikoitz, un niño de Barakaldo (Bizkaia) que sufrió un ictus y necesita dinero para ser tratado en una clínica especializada de Galicia. Los medios de comunicación asistieron a nuestra llamada y le dimos esa notoriedad que la familia del pequeño Garikoitz necesitaba.

Trabajar para ayudar. Dos palabras que pocas veces van de la mano y que la magia de la comunicación se encarga de unir.

Implicación en el proyecto

En el ámbito de la comunicación sanitaria es común encontrar tres tipos de actitud de los profesionales sanitarios a la hora de relacionarse con los medios de comunicación. Por un lado, se encuentran aquellos profesionales sanitarios proactivos, que se sienten a gusto hablando con los periodistas y que les gusta aparecer en los medios de comunicación.

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Comunicar con la cabeza; llegar al corazón

Aunque a algunos pueda parecerles una actividad menor dentro de la gestión empresarial, la comunicación es un elemento clave para el desarrollo de las empresas e instituciones. Gestionar la percepción que las diferentes audiencias tienen de nuestra organización es una tarea que a menudo posponemos asfixiados por el día a día o convencidos de que no aporta nada a nuestro negocio. Tal vez sea el momento de empezar a cambiar ese hábito y empezar a aplicar un sencillo decálogo que nos ayude a emprender los primeros pasos para construir a medio plazo el perfil de nuestra empresa:

  1. Ante todo, planificación. La comunicación no se puede improvisar. Como la mayoría de actividades empresariales precisa de un conocimiento previo; de un plan de acción que sea flexible y adaptable; y, obviamente, de los recursos adecuados. La comunicación es una herramienta al servicio del negocio y no al revés. Sigue leyendo